
Al igual que se suele asociar la epicondilitis a la práctica del tenis, en el caso de los ejercicios de carrera, encontramos el Síndrome de la Cintilla Iliotibial, también conocido, como Síndrome del Corredor. Se trata de una patología que se suele dar en corredores, pero también se da en otros atletas de resistencia, sobre todo en aquellos deportes que implican carreras, giros o cambios de dirección.
La Cintilla Iliotibial es una banda de tejido conectivo que va desde la pelvis hasta la tibia. Su función principal es dar estabilidad a la rodilla y ayudar al cuádriceps a realizar su función.
Normalmente, el problema viene porque al correr se produce el roce de esta cintilla con en fémur en la parte más cercana a la rodilla cada vez que doblamos y estiramos la pierna, lo que hace que se irrite y se inflame, provocando dolor en la parte externa de la rodilla. Este dolor suele empeorar al realizar la actividad física y mejorar en reposo.
CAUSAS
El síndrome del corredor se puede dar por:
1) El exceso de entrenamiento o un aumento demasiado rápido de la intensidad o duración del mismo puede provocar fatiga muscular y producir una tensión excesiva en la cintilla Iliotibial.
2) Fallos en la biomecánica de carrera. Una mala alineación de cadera-rodilla-tobillo, como por ejemplo correr con los pies demasiado juntos, puede provocar fricción en la cintilla Iliotibial.
3) Desequilibrios musculares. Si la musculatura del cuádriceps no es lo suficientemente fuerte, la cintilla Iliotibial soportará más tensión durante la actividad física, lo que acabará por sobrecargarla.
4) Rigidez muscular y/o falta de flexibilidad.
SÍNTOMAS
Los síntomas pueden variar en función de la gravedad de la lesión, pudiendo afectar tanto a la rodilla como a la cadera, con sensación de rigidez y tensión en el muslo. Algunas personas pueden sentir solo una ligera molestia y otras pueden llegar a ver limitada su capacidad para realizar las actividades que realizan normalmente en su día a día.
El síntoma principal es el dolor en la parte externa de la rodilla, que suele ser agudo y punzante que empeora al realizar cualquier actividad física, sobre todo al correr cuesta abajo o bajar escaleras, y mejora con el reposo. A medida que la lesión empeora, este dolor puede volverse constante e intenso llegando, incluso, a dificultar la realización de las actividades de la vida diaria.
Como hemos mencionado antes, el Síndrome del Corredor también puede provocar dolor en la cadera. Este dolor suele ser sordo y constante, y suele aumentar al estar sentado o tumbado. Este dolor puede ser consecuencia de la tensión muscular en el cuádriceps, que puede llegar a provocar una sensación de rigidez tal que dificulte los movimientos, tanto de la rodilla como de la cadera.
La inflamación y la hipersensibilidad en la rodilla también son síntomas característicos.
En los casos más graves, puede haber sensación de chasquido o crujido o incluso una sensación de roce en la rodilla al doblarla y estirarla.

TRATAMIENTO
La primera fase incluye reposo de la actividad que ha provocado esta inflamación y aplicación de hielo para aliviar los síntomas y la inflamación. Como sabéis, yo no soy partidaria de la eliminación total de la actividad física, pero en ocasiones muy puntuales puede ser necesario parar toda actividad durante un corto periodo de tiempo para favorecer la reducción de la inflamación.
El tratamiento fisioterápico tendrá un peso importante a la hora de tratar la inflamación tendinosa durante la fase dolorosa de la patología y, sobre todo, a la hora de la readaptación deportiva y a la hora de la prevención. El tratamiento fisioterápico se centrará en el trabajo de equilibrio muscular, el trabajo de fuerza y el trabajo de flexibilidad muscular, de manera que consigamos una correcta biomecánica de la carrera o de la actividad que haya provocado la lesión.
Los medicamentos antiinflamatorios también pueden ayudar a reducir el dolor y la inflamación, pero siempre debemos tener en cuenta que el uso de estos medicamentos es temporal y sintomático, ya que si no corregimos el problema que nos ha llevado a provocar esa fricción, no llegaremos a solucionar la patología.
Existen casos muy graves en los que se puede recurrir a la cirugía, pero no es lo más común. Esto se debe a que el roce continuo puede provocar formación de tejido cicatrizal en la cintilla Iliotibial que habrá que eliminar a través de la cirugía para poder evitar complicaciones a largo plazo.
EN CONCLUSIÓN…
El Síndrome de la Cintilla Iliotibial, o Síndrome del Corredor es otro claro ejemplo de que, si queréis empezar una actividad deportiva, debéis hacerlo siguiendo las pautas de un profesional que os ayude planificar correctamente el entrenamiento, con un aumento adecuado en tiempo e intensidad de las cargas, sino, estaréis en el centro de la diana de patologías como esta.
