Por definición, según la RAE, la Ciática es una “Neuralgia del nervio Ciático”. En realidad, es una definición clara, concisa y correcta, pero… ¿Te lo deja claro a ti?
Hoy vamos a aclarar todos estos conceptos, lo que es la Ciática, por qué aparece, las estructuras que están afectadas… Porque es una patología muy común, que vemos mucho en clínica y es tremendamente incapacitante en su fase aguda.
La palabra Ciática se utiliza para describir el dolor que afecta desde la parte baja de la espalda hasta la pierna (sea “solo” hasta el muslo, hasta la rodilla o incluso hasta el pie). Se llama así porque afecta al Nervio Ciático, que es el más largo y grande del cuerpo.
Este nervio empieza en la parte inferior de la espalda y baja por toda la pierna hasta el pie, aunque ni llega ni sale de la espalda siendo un nervio grande, sino que sale de 5 espacios intervertebrales distintos, se une haciéndose un único nervio muy grueso y después se va dividiendo en nervios más pequeñitos que reciben otros nombres (por ejemplo, el Nervio Tibial o el Peroneo) hasta el pie.

5 POSIBLES CAUSAS DE LA CIÁTICA
Existen varias causas por las que podemos sufrir dolor en el recorrido del nervio Ciático (Ciática), pero vamos a ver 5 de ellas:
1) Hernia Discal: Aunque se cree que el Síndrome del Piramidal es la causa más común de la Ciática, no es cierto, esta es la causa más común de la Ciática. El problema de las Hernias Discales es que pueden comprimir el nervio a su salida por la altura a la que se encuentre la Hernia, y, como hemos visto antes, en el caso del nervio Ciático, tenemos 5 posibilidades distintas. Pero no me enrollo más con esto, si queréis saber más sobre las Hernias Discales, os recomiendo que volváis a mirar la publicación del Blog de hace unas semanas.

2) Síndrome del Piramidal: El Síndrome del Piramidal NO es lo mismo que la Ciática, pero sus síntomas son muy parecidos y por eso, a veces, podemos llegar a confundirlos. Si bien es cierto que el Piramidal puede llegar a provocar Ciática, puesto que puede comprimir o irritar el nervio Ciático debido a su posición anatómica, pero son 2 patologías distintas, puesto que una se debe a una sobrecarga o contractura muscular y la otra a una irritación del nervio Ciático. (No obstante, aún a día de hoy se siguen haciendo estudios para relacionar/diferenciar estas dos patologías)

3) Problemas en la Articulación Sacroilíaca (ASI): Esta articulación está en la parte baja de la espalda, concretamente entre el hueso del Sacro y el hueso de la Cadera. En algunas ocasiones, esta articulación sufre pequeños desplazamientos al realizar actividades como correr en un terreno inestable, lo cual es muy doloroso.
4) Estenosis Lumbar: Esto es la reducción del espacio del canal medular a la altura de la zona lumbar. Se puede producir por el desgaste de la columna vertebral propio de la edad, hernias discales que se desvían hacia el canal medular en lugar de hacia la zona de salida de los nervios, espondilolistesis (en el siguiente punto os explico un poco lo que es), la formación de osteofitos (pequeños bultitos de hueso que crecen donde no deberían estar)…
5) Espondilolistesis: Esto es el deslizamiento de una vértebra sobre otra, lo que puede provocar una presión excesiva sobre los nervios y causar los síntomas propios de la Ciática. Es más común que ocurra en la parte inferior de la columna vertebral. Este desplazamiento se produce, generalmente, por desgaste de la columna (envejecimiento, artrosis, artritis…) o por una fractura o debilidad excesiva en una parte concreta de la vértebra.

Por otro lado, también existen ciertos factores que nos hacen más propensos a padecer Ciática, como puede ser el uso excesivo de tacones (o el uso de tacones muy altos), la carga excesiva de peso, la Artritis, el embarazo, malas posturas mantenidas o estar sentado durante largos periodos de tiempo, entre otros.
SÍNTOMAS
Generalmente, la sintomatología de la Ciática afecta solo a un lado del cuerpo. Los síntomas pueden variar, pero lo más común es sentir dolor lumbar que se irradia hacia la pierna llegando, incluso, hasta el pie, es decir, a lo largo de todo el recorrido del Nervio Ciático.
Este dolor puede ser agudo, punzante, como si fuese un calambre eléctrico o incluso como si quemase. El dolor suele empeorar con la tos, los estornudos o determinados movimientos, como levantar la pierna, puesto que se aumenta la presión sobre el Nervio Ciático.
Otro de los síntomas comunes es el entumecimiento muscular de la pierna del lado afectado, que generalmente va acompañado de sensación de hormigueo. Esto se debe a la compresión del nervio, que provoca alteraciones en la sensibilidad, así como falta de fuerza en los músculos irradiados por el Nervio Ciático.
Por otro lado, también se puede sentir dolor al defecar, dificultad para controlar esfínteres y/o problemas sexuales. La gravedad de los síntomas depende del nivel de compresión nerviosa que exista y, como siempre de cada paciente, puesto que cada persona es un mundo diferente.
Estos síntomas pueden empeorar al levantarse después de estar sentado durante largos periodos de tiempo. Por otro lado, suelen mejorar al caminar o aplicar calor en la zona lumbar.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de la Ciática se basa, principalmente, en los síntomas del paciente y en los datos obtenidos en el examen físico.
En cuanto a la Historia Clínica, será importante recopilar toda la información acerca de los síntomas, la ubicación del dolor, su intensidad y los factores desencadenantes y los factores de alivio.
En cuanto al Examen Físico, podemos realizar diferentes test para valorar la integridad y la irritabilidad del Nervio Ciático de nuestro paciente, como, por ejemplo, el Test de Lasègue (con el paciente tumbado boca arriba, pedirle que levante la pierna y aguante la posición durante unos segundos. Si el dolor aparece o se intensifica, indicará irritación o compresión del Nervio Ciático).
Las pruebas de diagnóstico por imagen (como las Radiografías o las Resonancias Magnéticas) son muy importantes para descartar que el origen de esta Ciática sea una patología más grave (como puede ser una Hernia Discal o una Espondilolistesis, por ejemplo). Además, los estudios de conducción nerviosa (como el electromiograma) pueden ayudarnos a evaluar la función de los nervios para ver si hay algún daño o compresión.
En cualquier caso, es importante ponerse en manos de un especialista para que el diagnóstico sea fiable y no confundamos una patología con otra, puesto que, en este caso en concreto, es muy fácil equivocar el diagnóstico.
TRATAMIENTO
El tratamiento de la Ciática dependerá del motivo por el que la padezcamos. En la mayoría de los casos, la ciática mejora con un tratamiento fisioterápico adecuado que combine las técnicas de terapia manual adecuadas con un programa de ejercicios específicos para cada paciente, que nos ayuden a mejorar la movilidad y la flexibilidad de la Columna aliviando así la presión sobre el Nervio Ciático. Además, los ejercicios de fortalecimiento nos ayudarán a dar estabilidad a la columna gracias a la musculatura de la espalda, el abdomen y las piernas.
Por otro lado, la ergonomía también será importante. Proporcionar la información suficiente a nuestros pacientes a la hora de mantener una buena postura y/o de levantar peso de la manera correcta, son puntos clave para prevenir la aparición de la Ciática.

Además, dependiendo del caso concreto del paciente, otras medidas como el reposo o la ingesta de Antiinflamatorios no Esteroideos (AINEs) pueden ayudar a la hora de paliar los síntomas de la Ciática.
En los casos en los que la Ciática esté provocada por una compresión nerviosa (por ejemplo, en el caso de las Hernias Lumbares), si el paciente no mejora con el tratamiento conservador, puede ser necesaria la Cirugía para liberar la compresión nerviosa que provoca la Ciática.
