La rodilla es una articulación esencial para actividades como caminar, mantenerse de pie, saltar, subir y bajar escaleras… Se trata de una articulación bastante compleja, lo que sumado al uso constante que le damos, hace que sea propensa a lesiones.

LAS 5 LESIONES MÁS COMUNES DE RODILLA
1) Menisco
Los meniscos son los cartílagos que amortiguan el impacto entre el Fémur y la Tibia. Su lesión es muy común en todos los deportes en los que se producen cambios de dirección bruscos que incluyen giros de rodilla (pádel, por ejemplo). Además, al ser un cartílago, con el paso del tiempo se desgasta, lo que provoca que no haya amortiguación entre Fémur y Tibia llegando a provocar Artritis y/o Artrosis.
Los principales síntomas de las lesiones de menisco son el dolor, la hinchazón alrededor de la rótula y la dificultad para mover la rodilla. El más característico es la dificultad para estirar la rodilla después de pasar un tiempo con ella doblada (por ejemplo, levantarse de la butaca después de ver una película en el cine).
2) Ligamento Cruzado Anterior (LCA)
El Ligamento Cruzado Anterior es uno de los principales ligamentos de la rodilla. Está en el centro de la articulación. Como en el caso del menisco, su lesión es común en aquellos deportes que incluyen cambios bruscos de dirección y frenadas rápidas (por una entrada en un partido de fútbol, por ejemplo).
Cuando se rompe el LCA se siente un “crujido” en la rodilla, seguido de dolor e inestabilidad de rodilla. Posteriormente aparece inflamación y, en algunos casos, derrame.
3) Ligamento Colateral Medial (LCM)
Este ligamento es el que da estabilidad a la rodilla por la parte interna. Su lesión se produce cuando hacemos fuerza en la rodilla desde fuera hacia dentro, como si forzásemos la rodilla lateralmente en dirección a la otra rodilla.
En este caso, el síntoma principal es el dolor, pero también puede dar sensación de inestabilidad en la rodilla, así como inflamación y derrame, dependiendo de la gravedad de la lesión.
4) Tendinitis Rotuliana
La Rótula es el hueso que funciona como parte de la “polea” de la articulación de la rodilla. El tendón rotuliano es el que mantiene la Rótula unida a la Tibia. Su lesión se da, sobre todo, en deportes de salto, tanto es así, que su patología más común se llama “Rodilla de Saltador”, pero esto no quiere decir que solo se de en deportes que implican saltos, también se da, por ejemplo, en el Tenis (Rafa Nadal, por ejemplo, ha padecido esta patología).
Otro de los motivos que pueden provocar la inflamación de este tendón, es la aparición de una pequeña protuberancia ósea en la Tibia, en la zona de inserción de este tendón, consecuencia de una enfermedad llamada Osgood-Schlatter.
Los síntomas, como en toda tendinitis, son principalmente el dolor al tensar el tendón (al doblar la rodilla, al mover la rodilla contra resistencia…), el dolor intenso y agudo a la palpación y la incapacidad funcional. Dependiendo de la gravedad de la lesión, puede, incluso, doler en reposo.
5) Condromalacia Rotuliana
La Condromalacia Rotuliana es una patología provocada por el desgaste del cartílago que hay detrás de la Rótula, el que evita el roce directo de la Rótula con el Fémur. Esto se produce, generalmente, por un desequilibrio muscular del Cuádriceps, generalmente porque la parte interna del Cuádriceps, el Vasto Interno tiene menos fuerza que el Vasto Externo, lo que provoca una ligera desviación en la Rótula, haciendo que roce con el Cóndilo Lateral del Fémur, desgastando el cartílago de la Rótula.
Los síntomas principales son el dolor, la inflamación y el crujido al mover la rodilla. El dolor se suele producir, sobre todo, al contraer el Cuádriceps con la rodilla estirada, llegando en determinados casos a no poder estirarla del todo.
PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO
Como con todo el cuerpo, podemos y debemos hacer un trabajo de prevención para evitar este tipo de problemas de rodilla, que pasan, fundamentalmente, por el fortalecimiento de toda la musculatura que implica la Rodilla, dando así estabilidad y minimizando el riesgo de lesión.
En cuanto al tratamiento, dependerá de la gravedad de cada lesión, pero en el caso de la rodilla, muchas de las cirugías se pueden evitar si nos centramos en el trabajo de propiocepción, lo que disminuye el dolor y la sensación de inestabilidad e inseguridad. Por supuesto, es parte de los servicios que ofrecemos, por lo que si has sufrido alguna de estas lesiones, puedes contactar con nosotros para iniciar el mejor tratamiento posible de la misma.
