El Ligamento Cruzado Anterior (LCA) es uno de los 4 ligamentos principales en la estabilidad de la rodilla. Los otros 3 son el Ligamento Cruzado Posterior, el Ligamento Colateral Medial y el Ligamento Colateral Lateral.

A pesar de que la rotura del Ligamento Cruzado Anterior es posible en todo tipo de personas, independientemente de su edad o su actividad física, es más común en deportes con cambios de dirección repentinos, giros o saltos, como por ejemplo el fútbol, el baloncesto, el hockey o el esquí.
El mecanismo de lesión de este Ligamento es un giro repentino con el pie apoyado. En este movimiento el ligamento se estira y puede llegar a romperse. También se puede producir por un golpe directo en la rodilla.

En algunos casos, aunque no son muy comunes, la anatomía del paciente también puede favorecer la rotura del LCA, este es el caso, por ejemplo, de un ángulo anormal entre el Fémur y la Tibia, o una forma inusual de los Cóndilos Femorales.
SÍNTOMAS
Generalmente, el paciente nos cuenta que notó un crujido en la rodilla y, a continuación, un dolor agudo y la incapacidad de ponerse de pie porque la rodilla “no les sujeta”, “se dobla” o “cede” al intentar soportar el peso del cuerpo.
La rotura del Ligamento Cruzado Anterior puede ser muy dolorosa e incapacitante. Los principales síntomas son el dolor, la hinchazón y la rigidez de la rodilla, así como la sensación de inestabilidad. También es común que los pacientes con esta patología refieran “chasquidos” dentro de la rodilla.
Normalmente la inflamación persiste unos días y después puede desaparecer (no siempre es así), pero el resto de síntomas persisten varias semanas.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico se podrá hacer mediante determinados test que valorarán la estabilidad de la rodilla. Las pruebas de Imagen también nos ayudarán a confirmar su rotura. Con una Resonancia Magnética podremos ver el Ligamento y el resto de estructuras de la rodilla para poder completar el diagnóstico.
Los 3 test más comunes son los siguientes:
1) Test de Lachman:
Tumbaremos al paciente boca arriba con la rodilla ligeramente flexionada. Con una mano sujetaremos el muslo y con la otra tiraremos hacia delante de la parte superior de la Tibia. Si hay mucho rango de movimiento, será positivo y el Ligamento Cruzado Anterior estará roto.

2) Cajón Anterior:
Tumbaremos al paciente boca arriba con la rodilla doblada 90 grados aproximadamente y el pie apoyado en la camilla. Fijaremos el pie para evitar su movimiento y tiraremos hacia delante de la parte superior de la rodilla, desplazándola bajo el Fémur. Si el movimiento es amplio, el Ligamento Cruzado Anterior no estará dando la estabilidad suficiente a la rodilla, lo que significará que está roto.

3) Test de Pívot-Shift:
Tumbaremos al paciente boca arriba con la pierna estirada. Le sujetaremos del talón y subiremos la pierna hasta que la cadera esté unos 45 grados flexionada. En ese punto, pondremos la otra mano en la rodilla, haremos una rotación interna de cadera y flexionaremos la rodilla a la par que hacemos fuerza hacia dentro (forzando el valgo). Si el LCA está roto, habrá una subluxación de la Tibia con respecto al Fémur y notaremos su reducción al volver a la posición inicial.

TRATAMIENTO
Es posible que la rotura del Ligamento Cruzado Anterior pueda requerir cirugía. Esto dependerá del grado de rotura, si es total o parcial, y de la exigencia a la que sometamos a nuestras rodillas (no es lo mismo una rotura parcial de LCA en una persona que no practica deporte o que lo practica ocasionalmente, que en un deportista de élite).
En los casos de pequeñas roturas, el tratamiento se basará en terapia manual para aliviar los síntomas y, sobre todo, en un plan de ejercicio enfocado en la fuerza y la estabilidad de la rodilla, además de recuperar la movilidad completa en caso de haberla perdido.
En los casos en los que la inestabilidad sea mayor, puede ser necesario el uso de una férula que de estabilidad a la rodilla para prevenir otro tipo de movimientos que puedan empeorar la lesión o, incluso, provocar otra.
Lo que es seguro es que los pacientes que sufran esta patología van a requerir un tratamiento fisioterápico temprano, sea necesaria o no la intervención quirúrgica, enfocada a dar estabilidad a la rodilla, a prepararla para la operación y a recuperarla de la misma.
Si crees que puedes tener una rotura del Ligamento Cruzado Anterior, ponte en manos de tu fisio de confianza y déjate guiar por él!
